Los que hemos tenido la oportunidad de visitar
Roma nos hemos quedado prendados con tanto arte condensado en tan poco espacio. También con los innumerables gatos que habitan calles y ruinas, seguramente como hicieron sus antepasados. Una de las visitas obligadas en Roma es la
Fontana de Trevi, donde uno queda sorprendido por la
diferencia visual y espacial entre presenciarla en vídeos y fotos y lo que supone estar allí, frente a frente, comprobando el diminuto espacio en el que se levanta esta maravillosa fuente de
inspiración barroca.

El cine ayudó a difundir la popularidad de uno de los emblemas de Roma, con películas como
"Vacaciones en Roma" (1.953),
"Tres monedas en la fuente" (1.954) o
"La Dolce Vita" (1.960), donde nos encontramos una escena inolvidable en la que
Anita Ekberg se zambulle en el agua e invita a
Marcello Mastroianni a seguir sus pasos.
A raíz de “Tres monedas en la fuente”, surge la leyenda urbana de que arrojar una moneda al agua con la mano derecha sobre el hombro izquierdo traerá buena suerte. Suerte que puede manifestarse de tres maneras: asegurando que
quien lo hace volverá a Roma, que se enamorará de una guapa o un guapo romano, y que se casará con ella o él en la capital del
Lazio. Aunque lo que queda de estos tres augurios es ante todo el primero, olvidándonos además de la técnica del lanzamiento.

El caso es que la
“Fontana di Trevi”, como la llaman en Italia, está de actualidad porque todas las monedas que se recojan darán lugar a un
supermercado gratuito para gente pobre. La iniciativa es de
‘Emporio Cáritas’ (una ONG católica) junto con el ayuntamiento de Roma, en lo que supone un proyecto de solidaridad y justicia social para los más necesitados. En el supermercado podrán adquirir
productos de primera necesidad, mediante créditos de compra, más de 5.000 familias pobres o que pasan apuros económicos para realizar las compras a fin de mes, en un fenómeno que se conoce en Italia como el de la cuarta semana (donde el sueldo ya no llega) y que últimamente se está convirtiendo también en el de la tercera semana.
La suma de esas moneditas que todos nos quedamos mirando si cayeron en el fondo o tal vez quedaron semiescondidas entre las rocas fue el año pasado de
900.000 euros.
Desde luego que la Iglesia ha cometido y comete tremendos errores, pero es conveniente también el aplauso para todos los religiosos, hombres y mujeres de base y principios firmes, que contribuyen con su labor a hacer una sociedad más justa e igualitaria.