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miércoles, enero 10, 2007

13 de Enero. Manifestación en Madrid.


Ya lo consiguieron. Dos inmigrantes ecuatorianos -y pobres- asesinados por el terrorismo nacionalsocialista de ETA. Digo asesinados, porque esto es como las bombas que lanza Estados Unidos en Irak. Ellos no quieren matar inocentes, pero el caso es que lo hacen, y antes de lanzar las bombas saben positivamente que la posibilidad de que mueran es más bien alta. El lenguaje de los ‘daños colaterales’ no puede caber más que en una mente deshumanizada y enferma.

Pues bien, hay convocada para el día 13 una manifestación en el centro de Madrid y de nuevo resurge la estúpida guerra de los lemas y las pancartas. Es algo tan absurdo e insultante para la inteligencia del ciudadano medio que dan ganas de que no aparezca ningún político por allí, ni mucho menos algunos de esos hooligans de los medios de comunicación.

Por supuesto que el personaje al que me voy a referir a continuación no va a aparecer por allí. Éste vive bien parapetado detrás de un micrófono, alimentando el enfrentamiento entre los ciudadanos, lanzando consignas guerracivilistas y fomentando el racismo y la xenofobia ante la pasividad de la Conferencia Episcopal.

A ver como lo digo. Señores obispos, España es un país cada vez más laico. Tal vez deberían preguntarse si no tienen ustedes gran parte de esa responsabilidad, entre otros motivos por representar un lamentable papel de títeres en manos de determinados intereses partidistas, cuando no de empresa. Además de que se pasan el día haciendo política -y de la mala-. Dudo mucho de que el catolicismo haya desarrollado verdaderamente alguna vez la dimensión espiritual del ser humano. De lo que no dudo es de las posiciones retrógradas e involucionistas que siempre han ostentado ustedes, con esa decadente imagen que les caracteriza, reflejo de otras cuestiones de bastante más calado.

Señores de la Conferencia Episcopal, ustedes tienen una cadena de radio a través de la que cada día se menosprecia, se insulta y se amenaza impunemente a la gran mayoría de la clase política y la ciudadanía de este país. Hay una percepción manifiesta que apunta a que están mirando hacia otro lado al amparar y dar de comer a ciertos creadores de opinión que no pueden traer más que la quiebra en la convivencia pacífica. Ya han cerrado los ojos a lo largo de la historia en muchísimas ocasiones. No sigan. Modernícense. Escuchen. Respeten. Toleren más y no den tanta cabida a los intolerantes.




Pienso que la libertad de expresión tiene un límite. Subjetivamente lo podría marcar en ese punto donde una idea respetable deja de serlo para convertirse en un agravio. Objetivamente el código penal marca las pautas. Lo peligroso del asunto no es que un imbécil anónimo piense de determinada manera, sino que un sujeto reaccionario y alimentador de odios antediluvianos tenga libre acceso a los micrófonos y esté formando opinión, manipulando a tantos otros gilipollas que sólo necesitan un pastor para que les lleve donde algunos quieren que estén.

La última de Jiménez Losantos va dirigida hacia los ecuatorianos. Hacia los compatriotas de los dos jóvenes trabajadores asesinados por ETA, a los que se atreve a coaccionar para que no vayan a la manifestación convocada el sábado bajo el lema "Por la Paz, la Vida, la Libertad y Contra el terrorismo".

Escuchen aquí las amenazas a los ecuatorianos

Vayan con ojito, señores ecuatorianos (ignorantes y de poco juicio los llama). Ustedes viven en las tierras del PP, así que a callar y obedecer. Caciquismo decimonónico versión siglo XXI.

Después de esto sólo me queda decir que todas las personas de bien, ecuatorianos, españoles y de todas las nacionalidades vayan a manifestarse el sábado en contra del terrorismo y por vivir en una sociedad en paz. Dejemos de pensar en clave sectaria y partidista, vamos a abrir un poquito la mente señores. Ya sabemos los que no van a ir. Los que amenazan en uno y otro bando. Esos que viven retroalimentándose mutuamente. Los extremos son así.


ACTUALIZADO

Video de respuesta del presidente de la Federación Nacional de Ecuatorianos en España (FENADEE), Santiago Morales, a las declaraciones de Losantos. "No sólo somos mano de obra, somos seres humanos que tenemos también pensamiento y tenemos nuestra manera de actuar".

Manifiesto del mundo de la cultura a favor de la convocatoria (video)


El Partido Popular no se manifestó contra el terrorismo pese a que se incluyó la palabra LIBERTAD como ellos exigieron.



Viñeta primera de JRMora
Audio extraído de NetoRatón 2.0
Viñeta segunda de La Voz de Galicia

jueves, diciembre 28, 2006

Feliz Año Nuevo, españoles


Ya me gustaría a mí llegar a los 70 años de edad con la lucidez de Fernando Sánchez Dragó. Es admirable comprobar como algunas personas con el paso del tiempo no sólo no envejecen sino que ganan en sensatez y en capacidad analítica. Le acaban de elegir director de la nueva temporada de ‘Diario de la Noche’ en Telemadrid. Quiere convertirlo en un espacio neutral y libre, un telediario de autor al estilo del periodista Larry King en la CNN. Veremos si le dejan.

Llevo tiempo leyendo a gente enfrascada en peleas y discusiones absurdas e infantiles sobre si tal presentador o periodista es un malnacido y un cabrón por ser de izquierdas o de derechas, que si está al servicio de tal o cual poder, que si éste es un facha y aquél un rojo... No es que lleve mucho tiempo, es que llevo TODO el tiempo, desde que tengo uso de razón, viendo un país dividido, de gente mezquina y cerrada de mente que no ve más allá de sus narices.

Se ve en la calle, en los bares, en los medios de comunicación, en los foros y blogs de pseudoperiodistas que sólo contribuyen a alimentar el fuego de la división. ¿Dónde ha quedado el pensamiento productivo? Parece mentira que en un país que ha vivido tantas guerras todavía la gente siga pensando en esa dinámica de ideologías enfrentadas y del ‘y tú más’ en vez de mirar por todas las personas. No digo ya pensar en España, porque para mí España no es nada, es una entelequia más, algo desprovisto de sentido y significado. Digo pensar en todos los seres humanos, sean de donde sean, de más acá o de más allá. Porque las fronteras son un invento humano, una absurda arbitrariedad que impide la justicia, la libertad y la libre proyección del hombre en el mundo. Españoles, la vida ni se acaba en los Pirineos ni Luis Aragonés debe ser asunto de Estado, además de que en Brasil se habla portugués, no brasileño.

Es muy curiosa la forma que tienen la mayoría de españoles de entender el patriotismo, alejada de la concepción que tienen otros países desarrollados. ¿Cómo se puede defender España atacando a la mitad de los españoles? Pues sí, señores, aquí funcionan así las cosas. “Te pego dos hostias, pero que conste que es para defenderte, porque tú eres español y yo quiero mucho a España”. Pues yo no. No quiero a España más de lo que puedo querer a Zimbabwe. Me la trae floja que Fernando Alonso o Rafa Nadal saquen la banderita española cuando ganan. Es más, me produce auténtica repulsa y aburrimiento que todo el mundo se alegre y se sienta tan unido por esas gilipolleces y al día siguiente se estén despedazando por causas en las que es absolutamente primordial el respeto y la tolerancia. Y sobre todo la amplitud de pensamiento. Si hubiera que calificar a un pueblo como absolutamente imbécil el honor lo tendrían España y los españoles. Coincido con Sánchez Dragó. Yo también lamento profundamente haber nacido español. O mejor dicho, lamento haber nacido rodeado de españoles.





Menos mal que tengo libertad de expresión para decir estas cosas. Cuando alguien viaja a cualquier otro país del mundo y regresa a España se da cuenta de que es muy cierto lo que comenta Sánchez Dragó. Aquí hay mucha mala leche acumulada. Además de envidia y mala educación.

Ah, su elección no es una broma, aunque sea el día de los Inocentes, que seguro que alguien lo habrá pensado. Es una buena noticia que una persona libre y con pensamiento crítico, alejado de ataduras y dogmas religiosos y laicos, pueda acceder a los micrófonos y se escuche su voz, tan importante en estos tiempos de borreguismo y mediocridad.

Feliz Año Nuevo, españoles y no españoles. Por cierto, Franco ha muerto (aunque algunos ni de eso se enteran).


"Interpretaciones españolas acerca de otros pueblos apenas existen. El español nunca supo nadar sino dentro de su propia vida; fuera de ella, se asfixia o se aburre".


AMÉRICO CASTRO. Sobre el nombre y el quién de los españoles.

viernes, septiembre 01, 2006

Sobre racismo, medios de comunicación e inmigrantes

Voy a cambiar un poquito las tornas con respecto al anterior post.

Día tras día nos encontramos en los medios de comunicación noticias sobre llegadas de africanos a las costas españolas. Digo africanos, porque los hay magrebíes y subsaharianos, o moros y negros, si se prefiere. Aunque, matizo, se puede ser negro y moro al mismo tiempo, esto dependiendo de la acepción que tomemos del término moro.

Son palabras que a priori no tienen por qué tener connotaciones peyorativas pero que en la práctica las tienen. Como casi todos los términos, creo que depende más de la intención que se tiene al pronunciar la palabra que de la palabra en sí misma. Soy de los que piensan que llamar negro al negro y moro al moro no tiene nada de malo si no se pretende ofender. Por desgracia, son los sectores reaccionarios los que ensucian y embrutecen adjetivos que de por sí deberían ser neutros.



El racismo es un tema bastante estudiado en las últimas décadas dentro de la Psicología Social. Pese a que el sentimiento de superioridad y persecución hacia otras razas haya existido siempre de forma manifiesta, no es menos cierto que la evolución natural de nuestra “mente social” ha conseguido que el racismo se considere un hecho reprobable en su expresión externa, aunque “de puertas para adentro” el racismo permanece latente y se manifiesta en muchas situaciones por acción u omisión. Se trata del racismo moderno, censurable en su expresión externa pero tolerado en su dimensión simbólica.

El hecho de que las manifestaciones racistas externas sean políticamente incorrectas obliga al racista a expresar sus emociones mediante cauces aceptados socialmente. Para ello apela a un difuso sentimiento patriótico o grupal, no vinculándolo directamente con la raza sino con otros elementos en los que “el de fuera” siempre juega con peores cartas. Delincuencia, criminalidad, drogas, falta de trabajo, etc. son lugares recurrentes a los que todo racista apela. Al racista no le importan los datos, las estadísticas, lo contrastable, lo objetivo, ¿para qué sirve eso?. La respuesta emocional hostil hacia el que viene de fuera con otro color de piel es ineludible. En el racista el intelecto está de más.

En España -mal que nos pese a muchos- existe una mentalidad tremendamente conservadora y cerril respecto a diferentes y variados temas. Una considerable mayoría vive mirándose el ombligo sin importarle el resto del mundo, los que vienen o los que van, las doctrinas espirituales y filosóficas diferentes, visiones distintas del hombre, el sistema o la sociedad, el más acá o el más allá. Para ellos, el cuestionamiento del sistema de valores y creencias simplemente no existe. Las cosas son las que son, es decir, las que el complacido ignorante cree que son.



Los medios de des-información contribuyen a esa sensación. Series de TV ridículas (“casualmente” casi todas de producción nacional, donde sólo al más tonto le quedan ganas de reirse después del tercer gag), programas del corazón (del hígado se deberían llamar), reality shows convertidos en armas de idiotización masiva y bombardeos químicos de noticias hacen que el españolito medio esté sometido a distintas fuerzas subliminales que inmovilizan con frecuencia las energías del cambio sobre ciertos clichés sociales.

Paralelamente y auspiciando al bombardeo de información nos encontramos con el avance tecnológico. Cada día aparece en el mercado algo nuevo que desear, un objeto de consumo que adquirir para saciar el hambre materialista. ¡Pero qué desarrollados y “primermundistas” que somos!



A todo esto, según una investigación de la Caixa de Catalunya y la Universidad Autónoma de Barcelona, es gracias a los inmigrantes –“moros de mierda” incluídos- que la economía española crece, por encima de lo esperado y de la media europea. Es decir, que las cuentas que el PP siempre estuvo tan orgulloso de mostrar durante su mandato fueron tan buenas precisamente gracias a esas personas a las que una parte nada desdeñable de su masa social rechaza.

¿Son tan peligrosos para la estabilidad del país los inmigrantes?¿O son en realidad los que están tirando de un carro que en otras circunstancias estaría en punto muerto? Menos mal que todavía tenemos paladines del sentido común como Ángel Acebes, si no fuera por ellos no sé lo que sería de éste nuestro país. ¡Arriba España, coño!



*Viñetas de J. Kalvellido, El Roto y Nano.